JUSTO MARTÍNEZ MIRA
"Tríptico espiritual"
I. AGUA. (VÍA PURGATIVA)
Inúndame
con tu agua, clara fuente,
el cauce,
tan estéril, de mi vida
y lávame,
al llenarlo cada herida
que se me
abre en el alma de repente.
Te tengo
que beber: mi sed ardiente
no
encuentra, en el camino, otra bebida
capaz de
reducir su estremecida
sequedad
sin oasis complaciente.
Empápame,
Señor, y haz que me olvide,
en la
total tristura de tu ausencia,
de este
lastre mundano que me impide
elevarme
hacia ti en sereno vuelo.
Necesito
llegarme a tu presencia
y
cambiarte mi tierra por tu cielo.
II.
SOL. (VÍA ILUMINATIVA)
Con tus
rayos de luz rompes la oscura
noche que
envuelve mi alma atormentada.
Con rayos
de calor confundes la helada
escarcha
que mi espíritu tortura.
Ilumínate, al fin, porque tu albura
consiga
contemplar, desde mi nada,
como la
hermosa copa plateada
de un
álamo surgido en la espesura.
Enrédame
por siempre en tu ramaje
y mis
ojos, hambrientos de belleza,
no
buscarán ningún otro paisaje
que el de
tu rostro, Dios. Yo sólo quiero,
frente a
la plenitud de tu grandeza,
que me
invada el amor que tanto espero.
III.
TIERRA. (VÍA UNITIVA)
Tú eres
surco, Señor, un surco abierto
que, con
voz de silencio, me reclama.
Yo soy
pobre semilla que te llama
desde la
niebla de su desconcierto.
Déjame
que me siembre y que, cubierto
por la
fecunda tierra que derrama
tu amor
sobre mi amor en amalgama
mística,
yo germine. Si me inserto
en ti, mi
Dios, al fin habré llegado
adonde
siempre el hombre llegar quiso
en su
peregrinar desventurado.
Cuando el
alma contigo esté fundida
en
vertical delirio, te lo aviso:
no
importarán la muerte ni la vida.