ARTURO TENDERO LÓPEZ
"A oscuras y en celada"
Cómo
aguardo a que la aurora
renazca
tras los muros y me halle sereno.
Aunque su
luz
no traspase
el umbral de esta oscura celda.
Que roce
suavemente las huellas que ha dejado
mi pie
descalzo
en las
hierbas y el cieno del camino.
Basta así.
A qué citar uno a uno
los
recuerdos que atesoro
si todos
forman corazón allí donde los llevo,
donde la
luz alcanza
y mi
prisión no ha de herirlos.
Mirad,
mirad este temprano asombro:
la voz del
ruiseñor saluda al alba.
Y la
calandria
describe el
resurgir del astro.
Estamos
juntos, juntos. ¿Qué más quiero del día
que estar
junto a la Luz y su piedad juiciosa?
Heraldos de
la luz se avienen tenues
y me besan
el hábito con timidez de niños;
cuánta
delicadeza.
Y qué sediento acojo
lo que
otrora, inconsciente, con desdén derrochara:
hasta el
sonido vano de la araña
que teje su
añagaza
¡ah, qué
sed me despierta!
Sed de
vida, de estrellas y de pozos,
¡ Ah, y de
luna!
Qué sed de
siempre
tan solo
apaciguable con lágrimas y lágrimas.