JOSÉ GONZÁLEZ LARA
"Palabras al Amado"
(Breve soliloquio para un día lluvioso de noviembre)
Es esta mi aventura, Señor, amado mío.
Mi soledad me duele. Tu espacio me cautiva.
Se me vuelve la noche día...amanece
con un rumor de pájaros que cantan
al alma que se eleva hacia la Gloria..
Quisiera,
recoger la luz que cae en los oteros
como una lluvia sobre la floresta,
que limpia los arroyos cegados por los vientos
y deja que el aroma del jazmín y los lirios
perfumen el encuentro
del Amor y la Gracia.
Es esta mi aventura, Señor, amado mío.
A veces noto un sueño que me rinde,
cuando soy, como esa alondra
que madruga a cantarle estrofas a la luna.
El amor se me acuna
en mis brazos de nieve,
como un niño de barro y avellana
que tiene llanto de milagro
y en los ojos,
el mar cercano de tus bendiciones.
Todo es en ti, Señor, alabado:
la palabra, la música,
la arquitectura del cielo de los santos,
la fortaleza del templo de los hombres
forjado en hormigones y maderas del bosque.
Todo el frío salitroso de los campos,
el mapa húmedo de los acantilados,
el agua del mar salada y la selva,
que cubre la tonsura del espacio.
¡Oh que maravilla!
de estar con el Amado
y no ver en el mundo, caído
al Hombre-angel de todas las noticias.
Abrásame la boca al decir los "adioses".
Tú, Señor, acoge mi alma con todos los caprichos;
mis palabras desnudas que quedan en mi boca...
- miel de abeja que el pájaro la toma -
Una palabra sólo, que el Amado
oiga su música, la cantata del amor gozado,
el hoy y el después de la agraz vendimia
en el valle,
en el que el alma asciende hasta la cinta blanca
de la nube... y los ángeles
bajan a tomar la PALABRA
mi palabra al AMADO.